¿Qué más se puede hacer?

Esa es la pregunta que nos hacemos los más de 2.000 bercianos que estuvimos en Zorrilla.

Evidentemente, tiene múltiples respuestas. Algunas difíciles, diría imposibles de controlar: el “”Paradas Romero”” de turno, volvió a aparecer, y cortó todas nuestras ilusiones a falta de media hora para el final.

Otras son más fáciles de controlar, pero más difíciles de solucionar: al equipo le falta GOL. Pero como dijo uno de los muchos entrenadores que pasan por el Toralín, Fabriciano González (no de los más admirados por mí, pero en este caso muy acertado),””…los últimos 20 metros no se entrenan, o se tienen o no se tienen…””. Evidentemente la Deportiva no los tiene.

Pero si analizamos el partido en sí, en mi opinión y sin que sirva de precedente, Pichi le ganó la partida táctica a Mendilíbar. Apostó por 3 mediocentros, y en esa parcela la Deportiva tenía superioridad. Si a eso unimos, que los 2 mediocentros del Valladolid, les cuesta horrores crear, durante 60 minutos se dedicaron a dar pelotazos arriba, buscando la movilidad y la rapidez de Manchev (hasta su lesión) y aprovechando las bandas con Sisi y Capdevilla. Además todo esto secundado porque tapábamos la salida del balón a García Calvo, y era Iñaki Bea, el menos dotado técnicamente, el que tenía que hacer de “”cerebro””.

El problema de esto, es que otro equipo se hubiera desesperado, hubiera intentado tocar, y ahí podríamos haber robado y montar contras. El Valladolid, es tal su colchón de puntos, su soltura, que a pesar de hacer un fútbol tosco, ramplón, no se preocupó de dar patadones a diestro y siniestro.

Con lo cual a nosotros se nos hacía bastante difícil robar balones, y montar contras con superioridad. La mayoría de las veces, el Valladolid tenia al menos 6 hombres detrás del balón.

En ataque, el jugar con trivote, hizo que prácticamente no dispusiésemos de un jugador específico de banda izquierda. Si bien Rubén Vega, en defensa tapaba esa banda, en ataque tenía plena libertad, pero eran demasiados los metros que tenía que recorrer para tirar un desmarque, lo cual le hizo perder frescura para jugarse unos contra unos. Además esto hizo que muchas veces tuviésemos superioridad en banda izquierda, pero quien acababa por ocupar ese carril, era un Jotha que se encontraba perdido en esa posición, sin velocidad ni desborde para sacar petróleo de esa autopista.

Así el balón duraba más bien poco a los 2 equipos, pero prácticamente no pasamos por ningún tipo de apuro, hasta la jugada clave. Si no recuerdo mal, el primer tiro del Valladolid entre los 3 palos se produjo en el minuto 57, un disparo desde 35 metros de Javier Baraja (un central).

Anteriormente, Nabil había tenido la ocasión más clara de todo el partido. Un mano a mano con Alberto, en la que demostró que la velocidad (unido al dribling) no es su característica principal.

Y como no. Como el rival, no hacia daño, y el partido estaba más que controlado para nuestros intereses, tuvo que aparecer el trencilla de turno. Evidentemente, desde el campo no vimos nada. Pero si percibimos el “”tufillo”” de otro atraco, ya que desde que Cifu despeja el balón hasta que el arbitro se digno a señalar algo, pasaron al menos 5 segundos. No sabemos lo que vio entre tanta gente. Ni siquiera si lo pitó a instancias, de la “”chiquita de coleta”” que estaba con el brazo caliente todo el partido. De manicomio el arbitraje: al margen del penalty inventado, después de ver las repeticiones, interrumpió el partido todo lo que quiso y más. Para rematarlo, en una banda, el asistente que seguía el ataque pucelano, parecia una estatua de cera, obviando jugada tras jugada, fueras de juego de más de 3 metros. En el otro lado, la señorita de la bandera, fiel a su papel, convertía cualquier contraataque deportivista en fuera de juego, o incluso concedía saques de banda a los pucelanos, que ni los propios rivales iban a sacar.

¿A partir del penalty y la expulsión? Pues punto y final. Con diez, y los cambios el equipo no reaccionó. Nos dimos cuenta que Robles no es lateral derecho (lamentablemente, a mes de Marzo, todavía no sabemos lo que es). Raponi nos recordó su peor versión. Poco trabajador e individualista en zonas del campo, donde el único peligro es que te la roben y te monten contras. Y como viene siendo habitual en las ultimas fechas, estéril en el balón parado. Y Risso, apenas intervino más que para buscar algún “”misil aéreo””.

¿Que tenemos carencias? Es evidente. El gol está caro, y por desgracia este club, ni tiene la disposición económica que tienen otros, ni el suficiente cartel para convencer a un “”primer espada””. Pero más allá del instinto matador, yo veo un problema fundamental: NO TENEMOS BANDAS. Si analizamos la liga BBVA, desde el líder indiscutible hasta el equipo más ramplón, todos disponen de verdaderos cuchillos en los exteriores. Nosotros tenemos buenos futbolistas, pero les falta velocidad y profundidad. En casa se tapan las carencias, porque los laterales doblan habitualmente, y esto hace que tengamos superioridad en banda. Pero fuera de casa, se observa que tanto Fran como Raponi (habitualmente los titulares), ni siquiera asustan.

Así nos despedimos de Zorrilla, con la sensación de que habíamos sido merecedores de algo más. De que otra vez tratan de robarnos la ilusión, las ganas, y lo que es peor, la categoría.

Pero convencidos de que esta ciudad y esta afición, merecen un equipo en la categoría de Plata. Impresionante el comportamiento de la hinchada. Es increible que una ciudad de 70.000 habitantes, con un equipo que lleva 1 año sin ganar fuera de casa, que esta tercero por la cola, sea capaz de llevar más de 2.000 almas, al campo del líder, y haga callar a la afición local.

Así da gusto seguir a tu equipo. De esta forma, estoy convencido que aunque nos venzan, nos atraquen, y nos arranquen la ilusión de seguir un año más aquí, si esto ocurre, volveremos con más fuerza, porque la base y los cimientos están puestos.

No nos queda otra que seguir luchando. El domingo tenemos otra nueva final. No hay otra que ganar. No hay otra que seguir adelante.

Todos sabemos que la lucha es dura. ¿Quién no tiene claro que prefieren que se quede en la categoría el Málaga que la Deportiva? Yo lo tengo clarísimo. Pero les costará sangre, sudor y lágrimas.

¡¡¡Que la Virgen de la Encina, que tan cerca del cielo nos escuchó ayer, nos auxilie, al rescate de los 3 puntos!!!

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