I’m SAD, very SADv

Lo que en un principio sólo debería ser un simple trámite, se ha convertido en una lucha por conservar nuestra historia que de alguna manera conforma nuestro patrimonio histórico y sentimental hacia el club de nuestros amores.

Quizás hayamos sucumbido al poder mercantilista y económico, como el fútbol de hoy en día en general, de tal manera que hemos olvidado los orígenes del deporte, las raíces que han hecho florecer una filosofía y una constancia de casi 85 años. De pequeños, nos cambiábamos los cromos de nuestros jugadores de equipos preferidos. De mayores, cambiamos al rol del monopoly: coleccionamos y vendemos acciones de nuestro equipo favorito.

Si la grandeza de un club reside en cómo éste es entendido y vivido por sus aficionados, consiguiéndose la fidelidad “eterna” a través de lo meramente deportivo y visceral, tenemos una ocasión de oro para seguir manteniendo toda la personalidad que las siglas SDP han dotado casi, casi, en el último siglo a esta ciudad y sus habitantes.

Si la Deportiva, la SDP o la Ponferradina ha sobrepasado fronteras ha sido por esa identificación de equipo humilde y gestión bien hecha en los últimos años unido a los éxitos deportivos, siendo para muchos ex-rivales nuestros de Segunda B todo un ejemplo a seguir. Un logro muy importante.

La afición berciana tira de la víscera, de lo sentimental para animar a su equipo allá por donde vaya. “A Ponferrada me voy” ya se ha convertido en el himno de lucha y apoyo para nuestros guerreros y de autoafirmación para el berciano de a pié. Una pieza popular transmitida de padres a hijos siendo ese carácter hereditario su principal valedor. Borrar de un plumazo el término “Sociedad” sería como mutilarle a esa canción popular la primera estrofa. Perdiendo una parte de su esencia básica.La evolución de los clubes es importante y necesaria tanto como conservar la propia identidad de cada uno a través de los tiempos.

Si se aboga a la redundancia sonora como principal problema, y aunque estrictamente así pudiera ser, la práctica nos dice que jamás, entre las aficiones se pronuncian esos acrónimos para denominar a sus equipos. Por lo tanto, y unido a la total libertad que tiene el club para autodenominarse al convertirse en sociedad anónima, me gustaría apoyarles para que luchen por ese reducto sentimental de identidad con el que muchos nos seguimos y nos seguiremos identificando DE POR VIDA con este club.

No perdamos nuestro principal valor: la identidad

SIEMPRE SOCIEDAD DEPORTIVA PONFERRADINA.

Polito_II, tambien está “sad”, pero . . . mala suerte, un cabezón ha encontrado un montón de almas gemelas

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