¡Salvar al soldado IAN!

Dicen que los porteros son tipos peculiares. Aunque siempre que se generaliza se cometen injusticias lo cierto es que dentro del gremio hay distinto grado de peculiaridad, rareza o divergencia con respecto a una norma más o menos subjetiva. Así por ejemplo parece un hecho demostrable que los porteros de bloques de edificios no son tan raros como los porteros de fútbol y que éstos no lo son tanto como los de discoteca.

    Ian Mackay nació en La Coruña pero aspira a jugar con la camiseta internacional de Escocia. [ http://news.bbc.co.uk/sport2/hi/football/internationals/6343021.stm ]. Cualquiera –portero de bloque de viviendas o no– podría darse el capricho de comprar esa camiseta por Internet. Cualquiera, según afirman los porteros de discoteca, está en disposición de disfrutar de una copa de campeonato con el combinado escocés. Pero no hay muchos porteros españoles, a decir verdad, que se signifiquen por tener a tiro la posibilidad de jugar en la selección de otro país. Ni siquiera el bueno de Manolo Rubio, que sabía muchos idiomas, podría haberlo hecho. El único portero español que hoy día puede jugar con Escocia es Mackay. Nuestro Mackay. Aficionado del Deportivo y del Celta de Glasgow.

    Mackay comenzó como portero suplente y muchos creyeron que suplente se iba a quedar, sin medrar nada entre las montañas de El Bierzo. Sin embargo, un buen día el general Granero le encomendó una difícil misión. Defender a toda costa la última posición de la institución ponferradina, las puertas sagradas de la retaguardia blanquiazul. Era la hora del pequeño Gran Mackay. No era una misión fácil pero al coruñés no le tembló la mano. Desde entonces Mackay creció como portero y ha conseguido poner a su favor la estadística y los comentarios de los aficionados. Tras unos primeros partidos de rodaje Mackay demostró que era un portero de garantías. Paradas felinas. Agilidad en el mano a mano. Decisión. Y buenas maneras.

    Hay en la grada quien le llama Rosito por el color fucsia de su zamarra. El guardamallas es bien coqueto. En las fotos previas a los partidos siempre se coloca en un lateral de la fila superior, al lado de algún jugador de una altura similar a la suya y en el lado contrario donde los Nino, Jano o Rubén Vega muestran lo altos que son. Además, desafiando el equilibrio y el objetivo de las cámaras, hace gravitar todo su peso en el ápice más mínimo y extremo de la punta de sus pies. Luego, durante el partido, el portero Ian también aspira a quedar siempre bien. Unas veces son sus compañeros los que con su buen hacer permiten que el portero pase de puntillas y otras es Mackay el que se crece realizando grandes intervenciones y cuajando enormes actuaciones.

    Aunque haya dado varios recitales son los números los que cantan, nunca el Gran Mackay, un portero sobrio que nunca bebe con los guantes puestos. En 25 partidos disputados, Mackay, que como todos los porteros es supersticioso, tuvo la suerte de encajar apenas 13 goles. Un gol cada dos partidos, que es el mismo rendimiento que ofrece el eficaz De Paula en la portería contraria. En realidad Mackay estuvo la friolera de 7 partidos consecutivos sin recibir un gol y en conjunto mantuvo a cero su portería en 15 encuentros. Toda una garantía para el equipo, que estuvo 21 jornadas seguidas sin caer derrotado y tan sólo recibió 21 goles al final de las 38 jornadas de liga regular.

    En la vida es importante tener a personas de confianza en puestos clave. Un médico solvente, un mecánico amigo, un informático experimentado y un portero fiable en el equipo de tu alma. Un buen portero es un seguro a todo riesgo frente a las contingencias azarosas del balón y las barbaridades que puede llegar a hacer un delantero asesino. Médicos y enfermeros eran objetivos señalados en la guerra porque anulando a uno de ellos, caían luego muchos más que no podían recibir la ayuda de los primeros. Por lo mismo, si a un equipo de fútbol le falla su portero nunca podrá cosechar buenos resultados. Afortunadamente, esta temporada el mérito individual y el esfuerzo colectivo de sus compañeros han convertido a Ian Mackay en el mejor portero de la categoría.

    La batalla del ascenso es el último escollo en la guerra del 2009-2010. Los más débiles quedaron en el camino y ahora ya sólo quedan los rivales más fuertes. Como por ejemplo la U.E. Sant Andreu. En este trance, los que militamos en las filas blanquiazules confiamos en el gran estratega Granero. El valenciano sabe que por mucho que la pólvora del ataque deportivista sea impresionante, la base del éxito pasa por que Mackay y sus defensores continúen cerrando filas ante los enemigos futbolísticos.

    Mackay tiene una buena compañía. Un puñado de defensas aguerridos que realizan todo tipo de marcajes en la zona peligrosa, coberturas en la línea de fuego y de fondo, despejes antiaéreos, pressing en los flancos, y, en suma, todo lo humanamente posible para frenar las acometidas del rival. Defendiendo con elegancia y sin violencia han brillado tanto como el fulgor metálico de sus tacos mientras maniatan al enemigo. Todos se baten el cobre frente a delanteros tanques, centrocampistas bombarderos o extremos atómicos. Candela mantiene encendida en todo momento la llama de la lucha, David Malo siempre se apunta a cualquier combate. Jano es inexpugnable y brioso, Nino es más forzudo que Sansón y Nacho es el capitán del cuerpo de defensores y el mejor de los veteranos. Luego está Pepe, siempre leal como el soldadito bueno y valiente que cumple allá donde le manden. Ruiz no es defensa pero la enormidad de su esfuerzo cotidiano no le va a la zaga, impidiendo muchas veces que los rivales superen la línea de medio campo, facilitando con ello el trabajo siempre difícil de Mackay y sus amigos.

    Casi todo está inventado ya. Según Sun Tzu, militar chino del I milenio antes de Cristo, uno gana la guerra por los fallos de los demás y la pierde por los errores propios. Para ganar un partido es imprescindible no encajar muchos goles. Si el marco propio queda a cero serás invencible. Conseguirlo es dificilísimo. Pero para hacerlo los defensas de la Deportiva morirán en el intento intentando salvar el último reducto de la portería admirablemente guardada por el soldado Ian. ¡Adelante, compañeros! ¡El ascenso a la gloria os espera! ¡Aúpa Deportiva!

Texto: _Roca_
Imagen: {Lord_Depor}

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