El futbolista Bohemio

En octubre de 1954 en el campo municipal de Tortosa se presentó una persona desaliñada diciendo que había llegado a pie desde Tarragona y que queria que le hiciesen una prueba con el equipo de futbol. El entrenador local pensó que nada malo podría pasar por ver al desconocido. Media hora fue suficiente para demostrar su valia, aunque su forma física no daba para más, y tras la prueba firmó la ficha y participando aquella temporada en la liga con el Tortosa.

El desconocido personaje tenía un transfondo interesante y si su historia se hubiese desarrollado en los E.E.U.U y el juego hubiese sido el base-ball o boxeo seguro que hubiese servido de trama para una pelicula como “El orgullo de los Yankies” (Gary Cooper inconmensurable), o de inspiración para una canción como Hurricane(Bob Dylan), pero el lugar era España y el momento la postguerra y no eran buenos tiempos para la lírica.

A principios de los 40 en la península se pusieron de moda los jugadores canarios y una legión fichó por los equipos peninsulares, entre ellos nuestro desconocido viajero que partió de Santa Cruz de Tenerife para fichar por el Real Betis Balompie. Dado su carácter bohemio poco duró en Heliopolis y partió con el macuto y sus habilidades a probar fortuna al norte. Fichaje por la Cultural Leonesa, recientemente refundada tras su desaparición en la década de los treinta. Corta estancia en la capital y de nuevo con las botas colgando en la espalda en busca de nuevas aventuras. Llega a la Ponferrada de posguerra al equipo representativo de la ciudad que gracias al tesón de todos no ha desaparecido con los avatáres bélicos. En Sociedad Deportiva Ponferradina juega la primera fase intermedia de ascenso (45/46). Al año siguiente parte con Adolfo para Antequera (Málaga), para proseguir en las siguientes temporadas por Pontevedra Santiago de Compostela, llevando como unico equipaje el futbol de sus botas y su vida bohemia.

En Santiago tras dos temporadas abandonó el club pero no la ciudad y se le vió durmiendo en la Alameda o en los vagones del tren y en Bandeira lo vieron vendiendo peines y baratijas antes de aparecer por Tortosa. ¿Quien era el jugador bohemio? Carlos Baute Vera, Baute en las crónicas deportivas.

En una reseña periodística sobre accidentes laborales en octubre de 1966 se hace referencia a la muerte de un obrero y la desaparición de otro al volcar la barcaza en la que trabajaban. El fallecido se llamaba Carlos Baute Vera, ¿el mismo?, quizás no, quizás continuo su vida de futbolista bohemio hasta que las botas se convirtieron en jirones y se refugió en el anonimato de la grada de cualquier campo en los que había jugado a disfrutar del juego que le había acompañado en sus viajes.

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